Causas del tratamiento de la endocarditis
Terapia con antibióticos
Intervención quirúrgica
Cuidados de apoyo
Terapia antimicótica o antiviral
Seguimiento y monitoreo a largo plazo
Este es el tratamiento más común y de primera línea para la endocarditis, especialmente la bacteriana. Se administran altas dosis de antibióticos intravenosos (IV) durante varias semanas para eliminar la infección. La elección del antibiótico depende de las bacterias específicas identificadas mediante hemocultivos.
Puede ser necesaria una cirugía si la infección causa daño grave a las válvulas cardíacas, provoca insuficiencia cardíaca o no responde al tratamiento con antibióticos. Los procedimientos incluyen la reparación o el reemplazo valvular con prótesis mecánicas o biológicas.
Los pacientes pueden requerir medidas de apoyo adicionales, como terapia de líquidos, soporte de oxígeno, control del dolor y tratamiento de complicaciones como embolia o disfunción orgánica.
En casos raros en los que la endocarditis es causada por hongos o virus en lugar de bacterias, se utilizan medicamentos antimicóticos o antivirales. Estas infecciones suelen ser más difíciles de tratar y pueden requerir tratamientos más prolongados.
Tras el tratamiento inicial, es fundamental realizar controles periódicos para garantizar la completa desaparición de la infección y monitorizar la función valvular cardíaca. Durante la fase de monitorización, se suelen realizar ecocardiogramas y análisis de sangre.
Antes del procedimiento
Durante el procedimiento
Después del procedimiento
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